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Conflictos en la escuela, ¿Qué debo hacer?

Sana convivencia escolar

Es necesario que en las escuelas exista una buena convivencia escolar, ya que está es el centro de
la experiencia educativa.
Para que exista una verdadera convivencia positiva se requiere que todos los alumnos se sientan
aceptados y reconocidos. Es indispensable que en la escuela existan cuatro elementos
fundamentales:
La disponibilidad, es decir que la escuela cuente con lugres adecuados, presencia de maestros
capacitados, y que la escuela maneje la infraestructura y equipamiento indispensable.
La accesibilidad, que no existan barreras de ningún tipo para acceder a la educación, por ejemplo
las prácticas de discriminación o bullying.
La adaptabilidad, que la escuela se adecue a las condiciones específicas de los alumnos, es decir
ser sensibles a sus rasgos individuales.
La aceptabilidad, quiere decir que los estudiantes deben asistir contentos, es necesario que se
sientan seguros, respetados y bien recibidos. Que estén conscientes de lo que aprenden y para
qué lo aprenden, de lo interesante de lo que se les plantea y de la utilidad de ese aprendizaje para
su vida. Otro elemento contenido en este punto es que deben saberse parte de un grupo y de que
son reconocidos y atendidos por sus maestros.
La calidad de la convivencia es responsabilidad de todas las personas que tienen que ver con la
escuela, es decir, alumnos, maestros, directivos y padres de familia. Y para favorecerla es
necesario practicar la inclusión, la democracia y la paz.
La convivencia inclusiva se refiere a apoyar y a asumir la diversidad de todos los alumnos,
eliminando las diferencias de la clase social, etnia, religión, género o capacidad. La inclusión tiene
que ver con la experiencia de pertenecer al grupo y formar parte de él, y del reconocimiento y
valoración de la propia identidad, lo que permite a las personas saberse iguales pero distintas a la
vez. La UNESCO identifica a las escuelas inclusivas como aquellas que crean diversos mecanismos a
través de los cuales se combaten las actitudes discriminadoras, en ellas se promueve la
hospitalidad y las “comunidades sonrientes” y establecen un estrecho vínculo entre el aprendizaje
académico y los aspectos afectivos.
La convivencia democrática se refiere a participar en la vida compartida de la comunidad
educativa, en donde los alumnos aprenden a reconocer y controlar sus emociones y sentimientos,
practicando formas de lidiar con los conflictos en los que prevalezca el diálogo. Por lo anterior las
escuelas deben fomentar el uso de la deliberación y el consenso, y la formulación y el seguimiento
de normas. Este tipo de convivencia debe desarrollar además el sentido de solidaridad.
Finalmente la convivencia pacífica tiene que ver con el trato respetuoso y considerado, la
promoción de la confianza en otros y en la propia escuela, la prevención y la atención de
conductas de riesgo, la reparación del daño, y el cuidado de los espacios y bienes colectivos.
Para resolver los problemas de convivencia se requiere la comunicación, el diálogo y la
colaboración.
Para mayor información favor de contactarse a Colegio

Es necesario que en las escuelas exista una buena convivencia escolar, ya que está es el centro de
la experiencia educativa.
Para que exista una verdadera convivencia positiva se requiere que todos los alumnos se sientan
aceptados y reconocidos. Es indispensable que en la escuela existan cuatro elementos
fundamentales:
La disponibilidad, es decir que la escuela cuente con lugres adecuados, presencia de maestros
capacitados, y que la escuela maneje la infraestructura y equipamiento indispensable.
La accesibilidad, que no existan barreras de ningún tipo para acceder a la educación, por ejemplo
las prácticas de discriminación o bullying.
La adaptabilidad, que la escuela se adecue a las condiciones específicas de los alumnos, es decir
ser sensibles a sus rasgos individuales.
La aceptabilidad, quiere decir que los estudiantes deben asistir contentos, es necesario que se
sientan seguros, respetados y bien recibidos. Que estén conscientes de lo que aprenden y para
qué lo aprenden, de lo interesante de lo que se les plantea y de la utilidad de ese aprendizaje para
su vida. Otro elemento contenido en este punto es que deben saberse parte de un grupo y de que
son reconocidos y atendidos por sus maestros.
La calidad de la convivencia es responsabilidad de todas las personas que tienen que ver con la
escuela, es decir, alumnos, maestros, directivos y padres de familia. Y para favorecerla es
necesario practicar la inclusión, la democracia y la paz.
La convivencia inclusiva se refiere a apoyar y a asumir la diversidad de todos los alumnos,
eliminando las diferencias de la clase social, etnia, religión, género o capacidad. La inclusión tiene
que ver con la experiencia de pertenecer al grupo y formar parte de él, y del reconocimiento y
valoración de la propia identidad, lo que permite a las personas saberse iguales pero distintas a la
vez. La UNESCO identifica a las escuelas inclusivas como aquellas que crean diversos mecanismos a
través de los cuales se combaten las actitudes discriminadoras, en ellas se promueve la
hospitalidad y las “comunidades sonrientes” y establecen un estrecho vínculo entre el aprendizaje
académico y los aspectos afectivos.
La convivencia democrática se refiere a participar en la vida compartida de la comunidad
educativa, en donde los alumnos aprenden a reconocer y controlar sus emociones y sentimientos,
practicando formas de lidiar con los conflictos en los que prevalezca el diálogo. Por lo anterior las
escuelas deben fomentar el uso de la deliberación y el consenso, y la formulación y el seguimiento
de normas. Este tipo de convivencia debe desarrollar además el sentido de solidaridad.
Finalmente la convivencia pacífica tiene que ver con el trato respetuoso y considerado, la
promoción de la confianza en otros y en la propia escuela, la prevención y la atención de
conductas de riesgo, la reparación del daño, y el cuidado de los espacios y bienes colectivos.
Para resolver los problemas de convivencia se requiere la comunicación, el diálogo y la
colaboración.
Para mayor información favor de contactarse a Colegio

Es necesario que en las escuelas exista una buena convivencia escolar, ya que está es el centro de
la experiencia educativa.
Para que exista una verdadera convivencia positiva se requiere que todos los alumnos se sientan
aceptados y reconocidos. Es indispensable que en la escuela existan cuatro elementos
fundamentales:
La disponibilidad, es decir que la escuela cuente con lugres adecuados, presencia de maestros
capacitados, y que la escuela maneje la infraestructura y equipamiento indispensable.
La accesibilidad, que no existan barreras de ningún tipo para acceder a la educación, por ejemplo
las prácticas de discriminación o bullying.
La adaptabilidad, que la escuela se adecue a las condiciones específicas de los alumnos, es decir
ser sensibles a sus rasgos individuales.
La aceptabilidad, quiere decir que los estudiantes deben asistir contentos, es necesario que se
sientan seguros, respetados y bien recibidos. Que estén conscientes de lo que aprenden y para
qué lo aprenden, de lo interesante de lo que se les plantea y de la utilidad de ese aprendizaje para
su vida. Otro elemento contenido en este punto es que deben saberse parte de un grupo y de que
son reconocidos y atendidos por sus maestros.
La calidad de la convivencia es responsabilidad de todas las personas que tienen que ver con la
escuela, es decir, alumnos, maestros, directivos y padres de familia. Y para favorecerla es
necesario practicar la inclusión, la democracia y la paz.
La convivencia inclusiva se refiere a apoyar y a asumir la diversidad de todos los alumnos,
eliminando las diferencias de la clase social, etnia, religión, género o capacidad. La inclusión tiene
que ver con la experiencia de pertenecer al grupo y formar parte de él, y del reconocimiento y
valoración de la propia identidad, lo que permite a las personas saberse iguales pero distintas a la
vez. La UNESCO identifica a las escuelas inclusivas como aquellas que crean diversos mecanismos a
través de los cuales se combaten las actitudes discriminadoras, en ellas se promueve la
hospitalidad y las “comunidades sonrientes” y establecen un estrecho vínculo entre el aprendizaje
académico y los aspectos afectivos.
La convivencia democrática se refiere a participar en la vida compartida de la comunidad
educativa, en donde los alumnos aprenden a reconocer y controlar sus emociones y sentimientos,
practicando formas de lidiar con los conflictos en los que prevalezca el diálogo. Por lo anterior las
escuelas deben fomentar el uso de la deliberación y el consenso, y la formulación y el seguimiento
de normas. Este tipo de convivencia debe desarrollar además el sentido de solidaridad.
Finalmente la convivencia pacífica tiene que ver con el trato respetuoso y considerado, la
promoción de la confianza en otros y en la propia escuela, la prevención y la atención de
conductas de riesgo, la reparación del daño, y el cuidado de los espacios y bienes colectivos.
Para resolver los problemas de convivencia se requiere la comunicación, el diálogo y la
colaboración.
Para mayor información favor de contactarse a Colegio Villa Zea.

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